miércoles, 22 de mayo de 2013

El Savoy

Te bajas del metro Bellas Artes y caminas en dirección al famoso corredor Madero pero viras a la izquierda y entras a la calle paralela, 16 de septiembre. Es fácil reconocer el lugar, casi esquina con el Eje Central, en una especie de corredor comercial decrépito, hay una máquina de helados al frente, varias camiserías (tiendas exclusivas para ancianos donde sólo venden camisas y corbatas) y justo enfrente del Sex Capital se encuentra el triste cine para adultos, Savoy.

La entrada cuesta 35 pesos un día común y corriente y 25 los miércoles. La mujer casi indiferente pero algo grosera de la taquilla te da un boleto que te cortan a la entrada y entonces tienes que decidir si quieres entrar a la sala heterosexual, en la planta baja, o a la sala gay en la planta alta. Ambas son bastante gay en realidad, en cualquiera de las dos puedes ver hombres interactuando entre sí. Y te puedes cambiar cuando quieras. La diferencia entre las salas es principalmente las películas que exhiben. Más de una vez me han dicho que a la sala heterosexual entran los hombres más machos y atractivos. La realidad es que la sala heterosexual siempre está plagada de hombres muy muy ancianos que se duermen con el pene de fuera. Prefiero la sala gay. 

El lugar es literalmente horrible. Las luces de neón le dan un aspecto de película de terror; pintura gastada; una cafetería abandonada; alguno que otro asalto de vez en cuando; olor penetrante a semen y sudor. Parece el lugar perfecto para una película de la serie B. Una especialmente sangrienta y con mucho sexo gay. 


Pero no todo es tan malo. Si logras esquivar a los viejos pervertidos y los chacales puedes encontrar alguno que otro chico guapo. El otro día conocí a uno especialmente guapo y de mi edad para variar. El faje fue delicioso y él era delicioso, con un pecho velludo que me encantó y además olía especialmente bien. La conversación pos faje también fue bastante buena. Me dio su número pero jamás contestó. Sniff, sniff...

El Savoy es un lugar al que voy cada que me siento solo. Pero la verdad es que preferiría no regresar jamás. Por lo general no consigo nada pero cuando lo hago, después de la eyaculación, mis ganas de vivir simplemente desaparecen. La principal razón de que siga regresando son los recuerdos. En este lugar conocí a A. Ya sé que es estúpido haberme conseguido un novio en un cine porno y también sé que es estúpido regresar cada vez con la ilusión de verlo. Pero sigo haciéndolo y se siente terrible cada vez.

Si alguno de vosotros lectores decide ir al cine porno puedo recomendarle lo siguiente:
  • No llevar objetos de valor ni mucho dinero, es común que te roben.
  • Siempre llevar papel higiénico. 
  • Llevad condones por si acaso. Pero en general recomiendo evitar el sexo anal.
  • No dejéis que nadie os asuste. Si veis a alguien que os interese, acercaos. En este lugar nadie es un santo, todos buscan algo. 
  • No le sigáis demasiado el juego a nadie que sea 20 años mayor. Como podéis ver, por mi historia con A, eso no sale para nada bien. 
  • En general tened cuidado. La oscuridad es engañosa. 

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