sábado, 4 de mayo de 2013

Sugar Daddy

Esta es la definición que da Wikipedia de Sugar Daddy:

"Sugar Daddy is a slang term for a man who offers money or gifts to a younger person in return for companionship".

Eso era más o menos lo que tenía, excepto que mi Sugar Daddy, en realidad, no tenía mucho dinero. Aún así, él pagaba todo. Nunca me permitió pagar nada.

Permitidme hablar un poco más de mí. Tengo 21 años, vivo en México D.F., soy gay y voy a la universidad. Soy lo que llaman oso o cachorro, por mi edad. Tengo algunos kilos de más pero no demasiados, abundante vello corporal y barba y bigote tupidos. En el amor tengo mala suerte, siempre la he tenido. Aún antes de salir del clóset, para el resto del mundo, era un ser casi asexual. Entonces decidí cambiar.

Hace unos meses tuve la brillante idea de visitar un cine porno. Uno muy conocido y viejo en el centro de la ciudad, a pocas cuadras de Bellas Artes. Fui un par de veces e hice muchas cosas de las que me arrepiento. Pero admito que todo iba bien, me divertía. Yo era joven, dulce y guapo en ese lugar. Con una mirada inocente el hombre que yo quisiera caía a mis pies. Fue ahí donde conocí a A.

Desde el principio A no era como los otros. Él no cayó bajo mi encanto de la mirada inocente. Tuve que cazarlo, yo tuve que ir hacia él. Era el hombre maduro de mis sueños o al menos eso parecía en la obscuridad del cine. Con su cabello y barba canos, su traje, su porte, delgado y algo tonificado pero no demasiado, arrugas alrededor de sus ojos. Fue una erección a primera vista.

En el cine porno ocurrió lo que tenía que ocurrir. Al menos por mi parte. Cuando pienso ahora en el sexo con él, en realidad el tipo era bastante egoísta y yo siempre tenía que poner más de mi parte. Pero la parte interesante vino después.

Cerraron el cine y nosotros salimos juntos. Me dio sus datos para que siguiéramos en contacto y luego fuimosva pasear un rato por la Alameda Central. Fue una cosa bonita, parecía amor. Salimos un tiempo y dijo que me amaba. Me llevó a su casa y me hizo el amor tiernamente... error, me folló/cogió y duro, estilo película porno.

En fin, era mi novio, mi Sugar Daddy, el guapo hombre maduro que parecía llenar ese hueco que mi propio padre dejó en mí con su falta de atención. Lo adoraba pero un día sin más, me dejó. Primero inventó una mentira que desenmascaré luego de unas semanas. Lo que intentaba cubrir era que había encontrado a alguien más, unos años mayor, más gordo y más peludo.

Ahora estoy solo otra vez, algo más dañado que antes, con un correo electrónico demasiado fácil para olvidar y con la horrible tentación de escribirle.

Recordad mis palabras amigos. Una relación de este tipo puede ser divertida pero está condenada a fracasar si no encontráis el equilibrio y la igualdad entre ambos.

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