domingo, 29 de septiembre de 2013

Enésimo intento de monogamia.

Empiezan a repetirse las iniciales de mis conquistas así que, a este chico lo llamaré por su profesión: Periodista.

Conocí al periodista de la forma usual en que he conocido hombres en los últimos meses: a través de la maravillosa tecnología. Tengo que admitir que eso me atormenta un poco. Iniciar una relación con alguien que conociste a través de una aplicación en un smartphone tiene sus inconvenientes. Siempre te persigue la sombra de que él siga utilizándola y lo que es peor, tú mismo no puedes evitar caer en la tentación de ver quien anda cerca, de vez en cuando. Pero me he comportado y quiero confiar que el periodista también. 

Mi periodista es un chubby bear, muy lindo, con una sonrisa que me derrite y unos labios que me encanta besar. En general el chico es muy tierno y dulce pero a la vez masculino. En el sexo es todo un mandón. Me dice que hacer y como hacerlo. No deja de darme órdenes y probablemente para muchos eso no es bueno pero tengo que admitir que, me excita y, en resumen, el sexo con él es delicioso.

El periodista tiene un lado obscuro. Es un hombre celoso, muy celoso. No deja de decir que tengo otro, lo que en algún punto no era del todo mentira... Cuando empezó todo yo no me lo creía y seguía siendo el mismo, con mi ninfomanía y todo pero eso ha cambiado. Ya no puedo ni quiero hacerlo, me gusta serle fiel. Por otro lado a veces él dice que puedo hacer lo que quiero, tirarme a quien yo quiera mientras me cuide y él no se de cuenta como si con eso intentara no sofocarme. Pero he decidido no hacerlo.

Lo conozco desde hace poco, un poco menos de dos meses para ser exacto y no le hemos puesto nombre a la relación. Repentinamente él me llama novio y eso se siente bien pero luego dice que no quiere apresurar las cosas. Me ha contado que hace algunos años vivía con un novio, novio con el que estuvo por cinco años y supongo que aquél es la razón de que sea tan paranoico y de que no quiera apresurar las cosas.

¿Estoy feliz? Tal vez. Nada es seguro. Todo parece color de rosa cuando empieza una relación pero yo también tengo miedo de que las cosas salgan mal y no quiero hacerme demasiadas ilusiones. Estoy haciendo todo lo posible para que funcione, incluso renuncié a ser una zorra, y trabajo me costó, para que esto llegue lejos. Pero al mismo tiempo tengo que cuidarme y cuidar que no vuelvan a destruirme. Es muy jodido cuando te enamoras idiotamente de alguien, poniéndolo en un pedastal y pensar que estarán juntos para siempre para que el muy imbécil te mande al diablo dos meses después. Me he dicho a mí mismo todos los días que, si esto no funciona, no derramaré una puta lágrima porque estaba preparado para todo.

Sin más ni menos esto es todo lo que tengo que contar. Este es mi enésimo intento de monogamia, con alguien que es del todo mi tipo, tiene un trabajo interesante y además me hace gemir como perra de placer (y yo a él también, claro). Tal vez escriba más sobre él, pero si no lo hago significa que se fue al carajo y que en realidad ya lo estoy superando.

Un beso a quien me lea.