La escuela está en pausa. No más salones de clases ni exámenes hasta agosto. Quisiera poder decir que flojearé y me olvidaré de todo durante los siguientes dos meses pero no es verdad. En primer lugar, mi nuevo estilo de vida, más fiestero y despreocupado me ha llevado a un terrible fracaso académico que no había experimentado desde principios de la carrera; por lo tanto, debo estudiar y ponerme al corriente. En segundo, debo buscar trabajo o alguna institución gubernamental para hacer servicio social. Aburrido, aburrido, aburrido. Las vacaciones están destinadas al fracaso.
Pronto me iré lejos de aquí (no tan lejos en realidad) a visitar a mis padres. No más quedarme a dormir en casas ajenas; no más traer hombres a mi habitación; no más paseos nocturnos por la Zona Rosa; básicamente, no más diversión. Eso es lo que me espera en casa de mis padres. Mi pregunta es: después de todo este tiempo de zorrería, ¿soportaré el celibato?
Más de una persona me ha sugerido que, el sexo con desconocidos no es una buena terapia para mi pequeño problema de depresión. Supongo que es verdad, la mayoría de las veces termino sintiéndome culpable y más deprimido aún. Y me han sugerido buscar una relación que implique algo más profundo que sexo. El problema es que, no es que no la haya buscado ya.
Hay alguien especial, alguien nuevo. Alguien que veo como algo más que un pedazo de carne y alguien a quien quisiera conocer más. Lo conocí hace unas tres semanas. Lo encontré, como a muchos otros, a través de una app especializada en esas cosas. Era una de esas noches en que necesitaba salir de casa para tomarme un respiro de mis roomies así que contacté a la persona que estaba más cerca, según el GPS.
Nos volvimos amigos, amigos que se tocan sus partes, pero amigos al final. He ido varias veces a su casa. Para conversar y hacer otras cosas pero sobre todo por la compañía. Me gusta estar con él. Es divertido, gracioso y tierno; estar a su lado es refrescante en un continuo ambiente de gente pesada y caras largas. Ayer, finalmente, tuvimos una cita de verdad.
El problema es que tengo que irme lejos ahora y la relación, que sigue en la parte de la conquista, deberá sobrevivir las vacaciones. No será fácil. Este chico es complemente diferente a cualquier otro con el que haya salido. A veces no tengo la menor idea de como debo ser o que debo hacer con él. Durante todo el tiempo que he salido con hombres, yo siempre he tomado el papel de la chica. No me refiero a activo o pasivo en la cama (de eso he sido ambos). Me refiero a que yo siempre soy el que se deja cortejar y después dejo que el otro lleve el mando en la relación (y lo más importante: dejo que el otro pague). Esta vez es completamente diferente, este chico no tiene la menor intención de ser el macho, yo debo serlo.
A pesar de lo difícil que me resulta esta nueva situación, la estoy disfrutando de verdad. Él me gusta mucho y estoy haciendo todo lo posible para que funcione. No quiero irme, no quiero dejarlo aún.
Tengo esperanzas de que funcione. Después de todas mis relaciones fallidas ahora pienso que es probable que, todo el tiempo, estuviese saliendo con el tipo equivocado de hombres. Es posible que lo que necesite es dejar salir al macho que llevo dentro y tomar el papel que nunca he tomado. Sólo espero que la distancia no lo arruine.
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