martes, 11 de junio de 2013

El Trío.

Esta es la historia de como casi participé en un cuarteto. Y de como el cuarteto pasó a ser un trío conmigo de espectador.

Todo empezó por un simple capricho. Estaba enojado porque mi vecino, el sex friend, me quedó mal toda la semana (y de hecho el muy inútil sigue sin contestar). Un tipo que conocí a través de una de esas apps dedicadas a la zorrería me contactó y me ofreció hacer un trío con él y su novio. Usualmente no aceptaría. No me gusta meterme con gente que tiene pareja, al menos no mientras yo esté consciente de ello. Pero esa noche decidí hacer una excepción. Además de que el tipo es todo un bombón y su novio aún mejor.

Me dirigí a su casa, muy lejos. Otra razón por la seguía negándome a ir, no era la primera vez que me pedía conocerme y sólo seguía dándole largas, aunque del novio yo no sabía nada. Pero esta vez no pensé en lo que pudiese salir mal, sólo me subí al metro y comenzó la aventura.

Al llegar al lugar me di cuenta que, no sería un trío. Sería un cuarteto. Invitaron a un cuarto miembro al evento y resultó ser el tipo más feo y que me bajara más la erección que pudiesen encontrar. Este hombre tenía la apariencia de lo que aquí llamamos "chacal". Básicamente un hombre con el aspecto y modales de alguien que trabaja en una construcción pero que es gay o bisexual y que por lo general tiende a robarte la cartera después de penetrarte. No sólo era su aspecto. Este sujeto se sacaba los temas de conversación más perturbadores que pudiesen ocurrírsele. Cuando comenzó el sexo yo estaba aterrado.

Pero al principio no iba tan mal. El chico que me contactó en primer lugar empezó a follarme mientras que el tipo raro estaba ocupado con su novio. Yo quería que fuera al revés, pero así fue. La tenía muy grande y lo hacía violento. Comencé a sangrar, cosa que no me había pasado desde la primera vez. Así llegó a su fin mi participación en el cuarteto.

Con el novio, un chico gordito, peludo y con un pene muy pequeño, hicieron de todo. Lo penetraron tantas veces y en tantas posiciones que perdí la cuenta. Incluso, una vez, los dos al mismo tiempo. Él en serio parecía disfrutar. Sus gemidos estarán en mis pensamientos masturbatorios por el resto de mi vida. Nunca había escuchado a alguien gemir tan sexy.

Aún como simple espectador, al principio me estaba divirtiendo. Pero luego el ambiente se puso pesado. El tipo que me invitó no tenía cara de buenos amigos. Supongo que quería que me fuera ya que no le había servido de mucho. ¿¡Pero a dónde mierda quería que fuera a las 4 de la mañana!? No dormí nada, seguía aterrado y al mismo tiempo me sentía avergonzado por lo mal que había salido todo. Tan pronto amaneció salí corriendo de ese lugar.

Fue todo un trauma la experiencia. Sobre todo siento mi ego herido. Nunca me había interesado en tener sexo con más de una persona al mismo tiempo y ahora quiero hacerlo de nuevo. No es que la idea me excite especialmente. Sólo quiero demostrarme a mí mismo que puedo hacerlo y lo haré en cuanto pueda.



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