Llevo varias semanas de vacaciones y ya ahora están como a la mitad. Todo lo que quería hacer se fue al diablo como siempre. No conseguí empleo y en realidad no he estudiado nada (aunque eso aún lo puedo hacer).
Como siempre estoy solo. Por un instante creí haber encontrado a alguien pero terminó botándome, como los demás. Triste, triste, triste... Pero no quiero hablar de eso. Empiezo a darme flojera a mí mismo. Mi vida me da flojera con la tragicomedia en que se ha convertido. ¡¡Aburrido!! Volveré a ser yo; pero no el yo de hace unos meses, me refiero al yo de hace un año aproximadamente. El yo que por primera vez llevó a un hombre desconocido a su habitación y no le importó nada. Ya lo he decidido. Me importa una mierda el amor. Es más, es posible que ni exista, ¿por qué debería importarme algo que tal vez ni exista?
Cambiando el tema, no había escrito nada en tanto tiempo porque, en verdad, no tenía nada que escribir. Nunca he mencionado mi ciudad natal, el lugar en el que estoy ahora, Toluca de Lerdo. Un hoyo en la tierra que por razones desconocidas es la ciudad capital de un hoyo aún más grande: El Estado de México. Es verdad cuando digo que no tenía nada que escribir porque en realidad no había hecho nada, hasta ayer. Tal vez me he acostumbrado al ritmo frenético de México D. F. Pero ahora me parece que aquí no tengo nada que hacer.
Decidí preguntarle a Google cómo podía divertirme en Toluca. Terminé en un foro de cruising. Extraño... aún no estoy seguro como caí en ese sitio pero encontré información interesante. Supuse que los baños de un Soriana o los de la terminal de autobuses después de las 8 de la noche era algo peligroso así que elegí una opción más segura, otro cine porno.
Tal vez ahora mi relato se ponga repetitivo pero en realidad no hay mucho que hacer por aquí. En fin, decidí ir a conocer el Cine Apolo, cerca de la terminal de autobuses de la ciudad de Toluca.
El sitio donde se encuentra el susodicho cine es en realidad feo. Es un área un tanto peligrosa de la ciudad y me asustaba un poco la idea pero, como ya mencioné antes, me sentía algo deprimido y aburrido a más no poder y entonces me armé de valor y me encaminé a ese sitio de perdición a ver si conseguía una mamada. Ya en el cine me sentí un tanto mejor. El lugar es nuevo y luce mucho más higiénico que el Savoy. Además, había muy poca gente.
Es un cine pequeño, con dos salas en las que exhiben pornografía heterosexual. No hay puertas, eso se siente algo extraño, sólo hay unas cortinas gruesas. Y hay un tipo con una lámpara, que cada cierto rato, te interrumpe mientras estás en plena acción. Pero a parte de eso no estuvo mal.
Conseguí lo que quería (por supuesto). Un chico delgado, muy obvio y barbón. Para nada mi tipo, excepto por la barba. Tuvimos un buen faje, una conversación bastante floja y nada más. Luego me alejé de allí y fui a buscar un recuerdo de la infancia.
Lo último de mi día fue comer en una churrería a la que iba mucho cuando aún vivía aquí. "Los Churros Galácticos". Me encanta el supergaláctico cubierto de chocolate y granillo de colores además con relleno de chocolate, leche condensada, cajeta o mermelada... (babeando). Mi rico churro y un chocolate (nunca es demasiado chocolate) fueron lo mejor para mi depresión.
Eso es todo por ahora. Escribiré cuando tenga alguna otra cosa interesante que escribir. Mientras tanto. ¡Adiós!
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